martes, 13 de diciembre de 2011

Argentina está enferma, le duele la Democracia

Sánchez Agesta señala que tener una oposición fuerte es tan necesario en las democracias como poseer una clara división de poderes. Es además, agrega Comellas,  una de las características propias del “Nuevo Régimen”, es decir de todos esos sistemas demoliberales que se establecieron tras las diversas revoluciones. Desde luego, en Argentina no nos importa, ni nos jode tener semejante oposición porque somos un pueblo acostumbrado al caudillismo y a los atropellos democráticos, a seguir una sola voz campante, a no poner límites…  Otro ejemplo de dicha tendencia autoritaria y burda enraizada en el pueblo fue la asunción de Cristina, donde a pocos nos molestó escuchar que juraba por “Él” y verla, cual Napoleón Bonaparte, prácticamente autocolocarse la banda presidencial. 


4 comentarios:

  1. jaja, buen post, fue lo primero que se me vino a la cabeza...aunque convengamos que de Cristina a Napoleon hay ALGUNA que otra diferencia...cada vez mas seguido me pregunto si realmente el ser humano evoluciona...antes un Napoleon, ahora una Cristina ;-)

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  2. A mi me dió mucha "vergüenza ajena" escuchar ese juramento.. Todo bien, pero hay cosas que no van.. Pero bueno, todos sabemos que esta situación es la que la llevó en in 80% a ganar, (a mi criterio el otro 20% fue el cambio de tono en los discursos, dejó de ser contestataria y mandona para mostrarse mas comprensiva y tolerante)
    En cuanto a el tema de la colocación de la banda... Y bueno, era obvio que algo iba a hacer con tal de no dejarlo al pobre Cobos irse como debía..

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  3. Han pasado 28 años desde el regreso a la democracia. Me asombra hasta el espanto que no nos espante ni nos asombre que se vulnere de tal manera la Constitución Nacional. Que no se sigan las normas, que la hija de la presidente le ponga la banda presidencial, que se jure por personas muertas, que nadie jure por el Pueblo, por los valores, que no se cumpla con la independencia de poderes. Que todo se haya convertido en una dramatización patética y bizarra.

    Que incluso tengamos miedo de expresarnos con total libertad porque ya sabemos que sale el coro de obsecuentes felpudos a "pegarnos".

    Se procura el discurso único, el pensamiento único y hasta pretenden cambiar la historia con el cuento del revisionismo.

    Cuánta pena siento por la Patria.

    Sin dudas, los que apoyamos a Alfonsín en el ´83 y él mismo hemos fallado. Tendremos nuestra cuota parte de responsabilidad, pero Dios y la Patria le van a demandar a nuestros actuales gobernantes el daño que le han hecho?

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  4. Coincido en que la asunción de Cristina fue muy payasesca. Más que nada porque la hija (que institucionalmente no es nadie) le puso la banda. El otro día Eduardo Menem en un reportaje dijo que ese acto simbólicamente representa que la fuente de su poder proviene de la familia (coincido con su reflexión pero es curioso que lo diga alguien que llegó a la política grande gracias a su hermano). Por su gran parecido a Néstor, hubiera sido más burdo el acto si la banda se la ponía su hijo. Estoy seguro que eso fue estudiado, y entonces se decidió que fuera la hija quien ejecute el rito.

    Con respecto a lo demás, yo no creo en las democracias liberales (no sean antidemocráticos y respeten mi opinión je) sobretodo en países subdesarrollados como el nuestro. Las democracias liberales pretenden un empate en el poder político formal así los que siguen gobernando detrás de las sombras son los mismos. El respeto a “las minorías”, en la práctica no es más que la consolidación de los privilegios de pequeños sectores que poseen gran poder económico y de influencia sobre las decisiones del estado. Las “instituciones” son una referencia vaga a organismos de control que por lo general mantienen el statu quo. Y cuando se habla de “derechos constitucionales” casi nunca se hace referencia al art. 14 bis, ni a los derechos económico-sociales de la Constitución Nacional y de los tratados internacionales con jerarquía constitucional.

    En cuanto a la falta de oposición no coincido. Un gobierno popular (o que pretenda serlo) por más que cuente con mayoría en las dos cámaras del Congreso, enfrente siempre tendrá a los verdaderos factores de poder, que dispondrán de mil herramientas para extorsionarlo y condicionarlo.

    Como decía en el otro blog, me parece que el surgimiento de líderes carismáticos y la falta de “democracia” son signos del estado de las estructuras económicas y sociales, y nunca se modificarán si no se trata la verdadera enfermedad.

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